Pepe me pidió una correa para su reloj, la vieja estaba al
borde de la muerte y sabe que no puedo negarle nada, si no fuese mi primo seria
mi hermano mayor, qué mas puedo decir.
Busque una piel adecuada y la corté.
Pegar y taladrar los agujeros para poder pasar a coser.
El hilo café con leche resalta lo suficiente siendo bastante
discreto.
Coser las trabillas es un trabajo meticuloso y poco
agradecido, pero alguien ha de hacerlo….
La correa acabada a falta de los agujeros y de la hebilla.
Ahora ya está dispuesta para poner en el reloj.
Pensaba engrasarla pero la voy a dejar tal y como está, con
el tiempo ya ira cogiendo patina y este cuero cuento más se roza más brilla, así
que puede quedar muy interesante.
Y por fin el vestido sobre el maniquí….
Espero que os haya gustado